Michael Robinson, el campeón de Europa que llegó a España preguntando dónde estaba Osasuna

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Michael Robinson, fallecido hoy en Madrid a causa de un cáncer a los 61 años de edad, fue un tipo que se hizo querer desde que llegó a España en 1987 para jugar en las filas de Osasuna. “¿Dónde está Osasuna?”, cuentan que preguntó a su representante cuando le propuso jugar en el equipo de Pamplona. Tampoco sabía dónde estaba Pamplona; la única noticia que tenía del club navarro era que la temporada anterior Osasuna había eliminado al Glasgow Rangers en la Copa de la UEFA.

Pero fue llegar y conquistar el corazón de la afición del Sadar, del mismo modo que después lo hizo con el de todos los españoles, que le acogieron como un paisano más pese a que cada año que pasaba peor hablaba el castellano. Quizá ese signo de imperfección le hizo aún más cercano a su país de adopción.

Nacido en la localidad inglesa de Leicester y criado en Blackpool, a Michael Robinson la pasión futbolera le vino por su padre, también jugador. Siempre delantero, creció en las canteras del Coventry y del Preston North End y su fichaje por el Manchester City supuso, en 1979, un récord en el fútbol inglés. Nunca se había pagado tanto, 750.000 libras, por un jugador tan joven. En Manchester no funcionó, pero su brillante paso por el Brighton le llevó, por fin, al club de sus amores, el Liverpool.

Pese a la furibunda competencia que suponía un ataque formado por mitos como Kenny Dalglish y Ian Rush, Robinson vivió una de las mejores temporadas de la historia del equipo de Anfield, cuando en la temporada 84-85, el Liverpool consiguió la Liga, la Copa de la Liga y la Copa de Europa con Robinson destacando en algunos de los partidos cruciales de la temporada.

Y, tras un breve paso por el Queens Park Rangers, fichó por Osasuna, donde se convirtió en uno de los más importantes jugadores de la historia del club rojillo. En tres temporadas en Primera División disputó 58 partidos en los que marcó 12 goles, pero no fue ni su calidad ni su indudable potencia lo que conquistó al público del Sadar. Fue su temperamento, su entrega, su total identificación con el club y hasta sus particulares gestiones para lograr que otro campeón de Europa, Sammy Lee, llegara a Pamplona, lo que le elevaron a lo más alto del santuario futbolístico navarro.

Solo una maldita lesión de rodilla provocó su prematura retirada de los terrenos de juego con tan solo 30 años.

Internacional con Irlanda

Pese a que Michael siempre fue, rojillo aparte, inglés de nacimiento y corazón, recurrió a los antepasados irlandeses de su madre para ser futbolista internacional. Y lo consiguió, llegando a vestir la mítica zamarra verde en 24 ocasiones, entre octubre del 80 y mayo de 1986, consiguiendo 4 goles.

Otro de sus equipos del corazón fue el Cádiz. Allí, llegó a ser consejero del club amarillo y su estrecha relación con la ciudad le convirtió en hijo adoptivo hace solo dos años.

Experto en rugby

Amante del deporte en general, Michael Robinson también fue un seguidor acérrimo del rugby. Seguidor de la selección irlandesa, mientras trabajaba en Canal Plus convenció al director de deportes de la cadena, Alfredo Relaño, para que comprara los derechos del Cinco Naciones, algunos de cuyos partidos retransmistió el propio Robinson cuando ya había dejado la práctica activa del fútbol.

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