Tal día como hoy, 25 de marzo, pero de 1981: Quini era liberado tras 24 días de secuestro

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Nueve de la noche del 1 de marzo de 1981. El Barça, en su tendencia ascendente por hacerse con el liderato de la Liga, endosa un 6-0 al Hércules. Enrique Castro, “Quini”, delantero centro estrella de los azulgranas, hace un doblete, ofrece una entrevista para valorar el partido y el próximo enfrentamiento ante el líder, el Atlético de Madrid, del que le separan dos puntos en la clasificación. Un encuentro, por tanto, clave en el devenir de la competición.

Tras la entrevista, con la mente ya puesta en ese partido, Quini coge su coche en las inmediaciones del Camp Nou para ir al aeropuerto en busca de su mujer y sus dos hijos. En ese momento, dos individuos le asaltan a punta de pistola y le obligan a subir a una furgoneta. El futbolista lo desconocía, pero le esperaban 24 días en un zulo subterráneo de un taller mecánico ubicado en el número 13 de la calle Jerónimo Vicens de Zaragoza.

María Nieves, su mujer, alertada por que su marido no estuviese en El Prat esperándoles, avisa a la Policía. Al conocer la noticia, la directiva del Barça contacta con el gobernador civil y comienzan las labores de búsqueda. El 3 de marzo, María Nieves recibe la primera de las 21 llamadas que durante los próximos días recibiría por parte de los tres secuestradores.

Mientras tanto, Bernd Schuster, compañero de equipo y amigo de Quini dice: “No jugaré, además de piernas tengo corazón, sólo quiero que vuelva Quini“, y acaba convirtiéndose en el negociador de la familia ante los secuestradores. Llega el 8 de marzo, partido decisivo frente al Atlético que los jugadores del Barça habían pedido suspender. La Federación se niega y los azulgranas, totalmente desmoralizados, pierden 1-0. En los siguientes encuentros tampoco les iría bien: derrota en Salamanca, empate frente al Zaragoza. La liga se les pone muy cuesta arriba.

El 20 de marzo los secuestradores de Quini exigen un rescate de 100 millones de pesetas que debían ser depositados en una cuenta de Crédite Suisse en Suiza. Como el Barcelona debe cobrar una cantidad de la firma suiza Omega, se negocia que la misma ingrese la cantidad en la entidad financiera. Entretanto, las autoridades españolas y suizas pelean para que se levante el secreto bancario para conocer el nombre del titular de la cuenta en la que se debía depositar el dinero.

El 25 de marzo lo consiguen: el titular es Víctor Manuel Díaz Esteban, uno de los secuestradores, que es detenido ese mismo día en Ginebra después de que fuera a recoger los 100 millones de pesetas. Poco después, confiesa el paradero de Quini. Diez minutos después, desde la Dirección de Policía contactan con Mari Nieves. El gran pichichi es libre al fin.

Quini es liberado y llega a Barcelona a las dos y media de la madrugada del 26 de marzo entre un enorme tumulto de aficionados celebrando su rescate. El delantero demostraría más tarde su enorme humanidad: a los secuestradores se les impuso una pena de 10 años de prisión y una indemnización de 5 millones de euros. El delantero retira la acusación y rechaza el dinero. “Eran gentes sencillas, sin grandes posibilidades. Me alimentaban con bocadillos, pues no les daba para más”, argumentaría.

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