Tal día como hoy, 28 de abril, pero de 1967: Muhammad Ali se niega a ir a Vietnam y le quitan sus títulos

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Nunca hubo un boxeador como él. Ni probablemente lo habrá jamás. Si Muhammad Ali, nacido Cassius Marcellus Clay Jr. en 1942, forma parte destacada de un hipotético podio de los mejores deportistas de la historia, por algo será. Y no solo por su dominio inigualable encima de un cuadrilátero sino por el compromiso que siempre mostró con los más débiles.

En este sentido, y ya con varios entorchados mundiales en su haber, uno de los momentos más trascendentales de vida se produjo tal día como hoy, 28 de abril, pero de 1967, cuando se negó de manera concluyente a ser alistado por el ejército de los Estados Unidos para ir a luchar en Vietnam.

La negativa ya tenía un año de vigencia. Fue en 1966 cuando Ali pidió ser considerado objetor de conciencia y, por motivos religiosos, no tener que cumplir con la obligación militar. “Pueden preguntarme lo que quieran sobre la guerra de Vietnam y siempre me escucharán decir lo mismo: no tengo problemas con los vietcong. Ningún vietcong me ha llamado nigger“, dijo Ali, que ya era todo una celebridad en su país en aquel delicado momento.

“¿Por qué me piden que me ponga un uniforme y vaya a 10.000 kilómetros de casa para lanzar bombas y disparar a gente en Vietnam, mientras que los llamados ‘negros’ en EE.UU. son tratados como perros y se les niegan simples derechos humanos?”, añadió un Ali, que hasta ese momento había sido considerado no apto para engrosar las filas del ejército estadounidense por sus problemas de dislesia.

Aquella actitud de rechazo hacia el ejército le convirtió para millones de norteamericanos en un antipatriota, pero el campeón mundial de los pesos pesados no dio ni un paso atrás. Es más, el 28 de abril de 1967 se presentó en un centro de entrenamiento del Ejército de los Estados Unidos en Houston y allí se negó a obedecer. No respondió ni cuando le llamaron por el nombre que tomó en 1964 ni cuando lo hicieron por el Cassius Clay original y, pese a la amenaza de condena por deserción, no abrió la boca.

A resultas de aquella afrenta, la comisión atlética del Estado de Nueva York le retiró la licencia de boxeador y el título mundial, pero además fue condenado a cinco años de prisión y a 10.000 dólares de multa. El más grande boxeador de todos los tiempos recurrió y no fue hasta 1970 cuando un tribunal de Nevada le dio la razón en el terreno deportivo, y un año después, la Corte Suprema dejó sin efecto la sentencia de cárcel.

Pasó más de tres años y medio dando conferencias y sin poder competir, pero el 26 de noviembre del aquel mismo año pudo, por fin, volver a sentirse boxeador. Ganó el combate de vuelta ante Jerry Quarry, pero la pérdida de facultades le costó cara en su primera opción de reconquistar el título mundial, en 1971 ante Joe Frazier. Sin embargo, en 1974 llegaría la gran pelea contra George Foreman en Kinshasa. Pero esa es otra historia. Maravillosa, por cierto.