Tal día como hoy, 9 de junio, pero de 2007: El “Tamudazo” da la liga al Madrid

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Gol de Tamudo

Al igual que gran parte de los equipos del mundo, son algunas las noches tristes que el FC Barcelona tiene marcadas en el calendario. Las finales de Berna, Sevilla y Atenas (1961, 1986 y 1994); el cabezazo de Manolas, la debacle de Anfield… Pero, por encima de todas ellas hay una que escuece especialmente a los culés, ya que supuso que el eterno rival, el Real Madrid, le quitase un título de las manos: el “Tamudazo”.

Ocurrió en apenas 17 segundos. Es lo más bonito del fútbol, o lo más triste, según por donde se mire. En este deporte el tiempo corre más lento que en la vida real, porque, ¿qué son 17 segundos en nuestra cotidianidad? Poco o nada. En cambio, ¿qué significan 17 segundos en el fútbol? Que cambie el campeón de liga, que el trabajo de un equipo durante toda una temporada se vaya al traste, sin quitarle, por supuesto, mérito al otro.

Real Madrid y Barça llegaban a la penúltima jornada de liga empatados a 72 puntos, aunque los blancos ganaban en enfrentamientos directos, con el Sevilla también al acecho (70 puntos). Los de Chamartín visitaban La Romareda y los azulgranas recibían al Espanyol en el Camp Nou. Los partidos no empezaban bien para ninguno de los dos. Diego Milito adelantaba al conjunto maño y Tamudo hacía lo propio para los blanquiazules. Minutos más tarde, Van Nistelrooy empataba para el Madrid y Messi -con la mano, como Maradona en México 86- ponía las tablas en la Ciudad Condal.

Diego Milito volvía a atizar al equipo entrenado por Capello y Leo, de nuevo, daba la vuelta al marcador, ya dejando entrever que sería determinante en los próximos años para el Barça. Los azulgranas eran primeros de liga y, a falta de un partido, acariciaban el campeonato. No obstante, todavía tenía que producirse uno de los finales más épicos del torneo.

Minuto 90 en los dos partidos. Ruud Van Nistelrooy caza un rechace en el área y empata en la Romareda. Diecisiete segundos después, Tamudo recibe un balón al hueco y bate por debajo de las piernas a Víctor Valdés. 2-2 en ambos encuentros. El Real Madrid vuelve a colocarse líder. Era la época de los transistores, y los aficionados madridistas desplazados a Zaragoza oían el tanto del Espanyol por la radio. Se desata la locura y apreciamos dos imágenes muy similares y diferentes a la vez: un aficionado con auriculares estallando de júbilo y otro, también con los pinganillos, pero sentando con las manos en la cabeza.

El Madrid vencería al Mallorca en la última jornada de liga y se proclamaría campeón de una de las ligas más igualadas de la historia. “La Liga de las remontadas”.